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jueves, 8 de noviembre de 2007

Diario de Chem Stormstout

Día 52 del Murciélago Frugívoro

Investigando por las cuevas, pronto encontremos a los prisioneros de los enanos negros, al vernos se les encendió la chispa de la esperanza en sus ojos. Me dispuse a liberarlos y además a prepararles algo de comer, que seguro que lo agradecían.

Tras preparar una deliciosa comida a base de barro, raíces y unas cosas que le crecían al enano detrás de la oreja, invité a todos los presos hambrientos a la mesa; supongo que les deberían haber sometido a torturas terribles, pues se negaron en rotundo, finalmente les pareció más saludable comerse los cubiertos.

Una vez terminada la comida, nos dispusimos a partir a Stormwind, para llevar a los desdichados prisioneros con sus familias (y a de paso, llenarnos un poco más los bolsillos, que nunca iba mal). Mis compañeros creyeron apropiado que fueran los esclavos los que tiraran del carro de minerales que recuperemos, afirmaban "Que para eso les habíamos liberado" y "Total, estos muertos de hambre ya están acostumbrados a que les jodan bien". Tras la rotunda negativa de los liberados, nuestro enano partió una piedra del tamaño de un puño con la cabeza*1 e inmediatamente los esclavos creyeron que era una estupenda idea, todavía tengo mucho que aprender de la diplomacia en Ironforge.

Día 55 del Murciélago Frugívoro

Tres días nos costó llegar a la ciudad de Stormwind, al llegar a sus puertas, los recién liberados presos corrieron a los guardias suplicando misericordia y protección oficial contra "esos salvajes bastardos que casi les matan", lo que deben haber sufrido a manos de los malvados enanos negros, los pobres...

Nuestro sanador se acercó a un guardia, y pidió que viniera el capitán que les encomendó la misión, que tenía muchos vicios que pagarse y que el oro no creía de los árboles*2. Al guardia le vino una risilla floja y se fue a buscar a su capitán. El elfo arqueó una ceja y masculló unas palabras en élfico.

Tras unos minutos de espera, llegó el humano que tenía que darnos la recompensa, pero lamentablemente la economía estaba un poco floja y nos dijo que si queríamos dinero, que nos fuéramos a una esquina con un bolso. Juro que pude ver una vena del tamaño de un brazo en la frente de nuestro compañero elfo nocturno (a los otros sólo les pude ver la espalda, pues cuando la última palabra abandonó la boca del capitán, mis amigos ya estaban cogiéndole el cuello al grito de "Damemiputodinero").

Tras una ardua pelea, en la que vi a mis compañeros luchar como nunca, el capitán nos explicó que si queríamos recompensa, que lleváramos la carreta de mineral recuperada a Ironforge a ver si nos daban calderilla, y ya puestos que a ver si nos perdíamos y para que nos asesinaran los bandidos.

La idea de humanos muertos a los que saquear alegró el corazón de mi grupo, y dirigimos nuestros pasos a las montañas de Khaz'Modan, a la búsqueda de nuestro oro*3 y a salir de esta alianza que tan pocos beneficios aportaba, la cría del murloc de pantano parecía un negocio más beneficioso para mis amigos.

En cuando a mí, casi se me salta el corazón de alegría cuando escuché nuestro próximo destino, por fin llegaría a las tierras de los enanos, donde usaría el oro que había ganado hasta el momento para instalarme y así poder aprender todos los secretos de la destilería enana. Quería montar una destilería de cerveza curativa, estaba seguro que los guerreros de Ironforge la agradecían más que las actuales pociones de sus sanadores. Con el dinero que ganaría y una vez estabilizado, enviaría una carta a mi maestro y familiares para invitarles a visitar estas extrañas y fascinantes tierras, y de bien seguro que disfrutarían el viaje tanto como yo lo hice en su momento.

Por fin había terminado mi aventura y con ello, este diario, quiero invitar a un brindis a todo aquel por el que lo haya tenido entre sus manos y haya tenido la paciencia de leerlo hasta el final.

¡Salud!





*1-Y por desgracia para un esclavo, no fue la suya propia.
*2-Todavía desconfiaba de esta afirmación, y es por ello que tenía pensado estudiar las artes druídicas de su gente, para averiguar que había de cierto en aquella expresión.
*3-O en el mejor de los casos, el de los demás.


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PD: He de decir que fue aquí donde terminó la partida en la que interpreté a Chem (bueno, queda por narrar un combate con unos bandidos a los que, efectivamente, saqueamos después de muertos :) ), es por ello que ahora si que se han terminado del todo los relatos de este adorable panda.



Un saludo a todos, y gracias a los que lo han leído.

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lunes, 21 de mayo de 2007

Aventuras en Azeroth - Prólogo (Tercera parte)

Tras la segunda Gran Guerra hubieron años de paz y sosiego, gracias a ellos la cocina en Azeroth había desarrollado una amplia gama de sabores, texturas y olores que harían salivar a un perchero de roble.
Sin embargo, el sabor a sangre y pelo húmedo de animal que tenía en aquel momento Weldin en la boca , se llevaba una de las peores puntuaciones*1.


El ruido ensordecedor del disparo de un rifle sacó a Weldin de su sopor, y le hizo recordar que, el hecho que posiblemente se encontrara a menos de 100 metros de un dragón, no significaba nada bueno para él, por lo que decidió arrastrarse entre aquella maraña de carne y pelambrera que le rodeaba y salir a la superficie, a fin de cuentas, más espacio abierto significaba más espacio para correr*2.

Pero antes de comenzar a arrastrarse, el gnomo escuchó a uno de los enanos silbar, e inmediatamente la masa de pelos que tenía encima dejó de aplastarlo y se dirigió a Gröim. Aquella mole de carne que le había aplastado parecía ser una osa Zarpahielo, de las montañas de Khaz'Modan, conocidas en toda Azeroth por su instinto de manada, su fuerza y su ferocidad en combate*3.


Noa, ¡busca la lagartija! ¡busca! -gritó Gröim mientras señalaba con un disparo a su víctima, un enorme dragón blanco de decenas de metros de longitud, Weldin había visto montañas más pequeñas.

¡Tú también Angelo! -dijo Trofnom a su mascota, un magnifico lobo de pelaje plateado proveniente de las tierras elfas de Asstranar.

Una vez dada la orden a Angelo, el enano se colocó unos extraños anteojos verdosos e inmediatamente después apuntó con su rifle al dragón, aunque, al contrario que su impetuoso compañero (el cual parecía consumir las balas a la velocidad que consumía la cerveza) no disparó. Trofnom parecía escudriñar con la mirilla de su rifle el cuerpo del dracónido. Una vez calibrada su arma, se llevó un puro a los labios, y tras encenderlo con su mechero goblin*4, le dio una fuerte calada.

Noa y Angeló cargaron contra el dragón, el cual aleteó levemente para mantener el equilibrio sobre sus patas traseras y adquirir una posición defensiva. Cuando las mascotas estuvieron a su alcance un garrazo del tamaño de un armario golpeó a la osa: se escuchó el sonido de huesos astillados y un gran charco de sangre manchó la nieve del lugar. Aún así, el cuerpo de Noa aguantó estoicamente el golpe y reunió suficiente fuerza como para lanzar un gruñido amenazador, que pareció aturdir al confundido dragón. Gröim mientras tanto continuaba disparando a una velocidad cegadora a su objetivo, los múltiples perdigonazos y los ataques de las mascotas parecían estar mellando poco a poco las gruesas escamas del dragón, que se iban desmenuzando lentamente...

¿N...no ayudas a tu amigo? -preguntó el aterrado gnomo a Trofnom.
Calla, me desconcentras... -dijo el cazador mientras exhalaba una nube de humo. El enano seguía concentrado, parecía buscar algo...y lo encontró. Un pedazo de carne asomó entre los trozos de escama que Gröim hacía saltar, e inmediatamente Trofnom disparó una bala del tamaño de un puño humano contra aquel punto débil que le había descubierto su compañero. Aquel perdigón se hundió cruelmente en el cuello del dragón causándole una herida mortal que comenzó a sangrar a borbotones, la presión de la sangre abría poco a poco el orificio. El dragón estaba condenado a morir desangrado.
Pero al igual que una vela ilumina más cuando está a punto de apagarse, el olor de su propia sangre pareció enloquecer al dragón, el cual abrió sus enormes fauces y pareció preparar su ataque final: un aliento gélido capaz de congelar la mismísima fragua de Ironforge. Pero fue entonces cuando una figura saltó sobre la cabeza de la criatura...

Taisha, que había trepado por una pequeña ladera de la montaña cercana, se había arrojado contra el dragón, proporcionándole un brutal golpe de martillo en el cráneo que le dolió a Weldin sólo de verlo. El impacto obligó al dragón a cerrar la mandíbula y a retener el aliento tras sus colmillos.
La perdida de sangre, la conmoción del golpe y saber que el Draconidos F.C. había bajado a segunda división pudo con la bestia y finalmente cayó al suelo.

Los aventureros habían vencido...

Bien, ya tengo el botín -gritó Taisha, Weldin se juró a si mismo no haber visto a la paladina haber hecho ningún movimiento para coger el botín, simplemente pareció que siempre hubiera estado en su petate- ¿Nos vamos a Ironforge?
Despellejo a este cabrón y nos vamos...¿cuanto oro tenía, Taisha? -preguntó Gröim mientras sacaba un enorme cuchillo con el que comenzó a desollar al dragón.
Pues....unas 50 monedas de oro -deducío Taisha simplemente pesando su zurrón distraidamente- no está nada mal para un bicho que no tiene bolsillos, ¿no?
Aaaah, estos niños.... -suspiró de nuevo Trofnom mientras arrojaba los restos de su puro a la nieve y la pisaba con su bota- Emprendemos la marcha cuando Gröim despelleje lo que queda de Alagélida y curemos a nuestras mascotas ¿Vienes...? Eh... ¿Cómo rayos de llamabas, gnomo?
Weldin, Weldin Cablelargo nobles aventureros
-dijo el sonriente gnomo, orgulloso de poder pertenecer a aquel peculiar grupo.

*1.: El título a "El Peor Sabor del Mundo" lo obtuvo en dicha competición el conocido plato "Sorpresa Picante Goblin", la sorpresa consistía en la cara que ponía el consumidor al ver su lengua corriendo lejos de aquel plato tras el primer mordisco.
*2.: Y Weldin era una de esas personas que daba por sentado que si estabas corriendo, es que aún seguías vivo.
*3.: Si bien es cierto que la ferocidad de estas bestias es fácilmente confundible con su hambre.
*4.: Estos pequeños mecheros inventados por Kreig Chispatrueno eran conocidos porque bien servían para prender un cigarrillo que para un gran navío de guerra. Pronto fueron comercializados en el mercado bajo el nombre de "Quemacejas".

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miércoles, 16 de mayo de 2007

Aventuras en Azeroth - Prólogo (Segunda parte)

La vida está llena de decisiones, desde aquellas más simples que únicamente precisan de unos segundos para ser resueltas hasta aquellas que ni en varias vidas podrías resolver (y que a menudo, suelen costarte al menos una de ellas, concretamente, la que estás viviendo en esos instantes).

Weldin se encontraba ante una decisión de tamaño considerable, tuvo que pensar seriamente si una muerte segura y dolorosa sería peor que acompañar a aquellos sujetos con los que se hubo encontrado en las afueras de Gnomeregan (lo cual posiblemente llevaría también a una muerte segura y dolorosa).
Finalmente, la posibilidad de conservar la piel sobre la carne durante un periodo de tiempo adicional atrajo la atención del pequeño gnomo, que decidió probar suerte con aquel peculiar grupo. Además, no parecían un grupo demasiado lamentable, el enano de barba pelirroja llamado Gröim portaba una armadura que, si los ojos de Weldin no mentían, parecían hecha de escamas de dragón (y un aventurero normal no podría costearse semejante armadura) y un rifle que por el modo que lo sujetaba, parecía formar parte de su propio ser.
El otro enano, Trofnom, tenía en su poder un rifle "Big John Torium 20 mm.", capaz de atravesar de lado a lado a un jabalí, además Weldin recoció que portaba consigo un temible "Rayo gnomico", cuyo oscuro uso parece ser tabú incluso entre los gnomos*1. Tanto él como su compañero parecían cazadores...

Y aquella humana, llevaba una armadura que posiblemente ni un hachazo de orco podría traspasarla (y, por otro lado, realzaba mucho sus...cualidades femeninas), además de una gran maza de armas que irradiaba una extraña luz azulada. Por su aspecto Weldin supuso que se trataba de una guerrera de la luz, una paladina.

Disculpen... -dijo tímidamente Weldin a Gröim.
¿Sí? -le escupió el enano.
Er... -Weldin se quitó de encima aquella saliva que apestaba a cerveza barata- ...por algún casual no os dirigiréis a Ironforge, ¿no?
¡Siiiiií! -dijo la humana rebosante de alegría- Tengo ganas de ir a la subasta de Ironforge a vender mi parte del botín de nuestra última mazmorra.
Que viene a ser todo lo que había en la cueva... -susurró Trofnom a Gröim.
Hmpf...es cierto, nunca había visto nadie tan ágil a la hora de recoger el botín del enemigo, y menos embutida en esa armadura de placas*2... -respondió Gröim.

Errr... -el gnomo parecía confuso- ¿entonces vamos?
Claro -respondió Trofnom- vayamos.
Weldin estaba satisfecho, pronto iría a Ironforge, al barrio de los gnomos. Volvería a ver a sus amigos y familiares, o al menos a los trozos que quedan de sus familiares...pero su sexto sentido gnomo le impedía relajarse totalmente, parecía que con aquello no podía simplemente relajarse y esperar llegar a su destino...

Y un monstruoso gruñido dio la razón al sexto sentido de Weldin.

Vaya -dijo Gröim- por fin Noa ha encontrado a Alagélida.
¿Alagélida? -preguntó Weldin antes de que le diera tiempo a arrepentirse por haber nacido.
Sí, el dragón de estas montañas -respondió Trofnom mientras calibraba el peso de su rifle.
¿Un dr...? -balbuceó Weldin.
Y esta vez no os hagáis los muertos mientras yo me enfrento a él -interrumpió Taisha en un tono alegre- o seré yo quien os remate
Esperad, esperad....¿un drag...? -Weldin no pudo terminar la frase, una enorme criatura le saltó encima. Todo lo que había a su alrededor era un suave pelaje grisaceo.

Continuará...


1*: Aquel era el único tabú entre los gnomos, junto a la aparición de niños gnomos de tres cabezas cornudas tras la salida al mercado de un nuevo tipo de golosina con un extraño brillo verdoso, las Yummi Nuclear Flavor.
2*: Sería más exacto llamarlo sujetador de placas, pero por algún misterioso motivo protegía del mismo modo que si fuera una armadura de placas completa.

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lunes, 14 de mayo de 2007

Nuevos relatos

Bueno, dado que la partida de rol en la cual Chem Stormstout participaba se ha terminado, he decidido narrar las aventuras de mi grupo de juego del WoW. Espero que a aquellos que disfrutaron con las aventuras del panda alcoholico más adorable del multiuniverso, lo hagan también con este grupo...singular.

¡Saludos!

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miércoles, 9 de mayo de 2007

Aventuras en Azeroth - Prólogo (Primera parte)

Las montañas de Khaz'Modan, muchas cosas podrían decirse de semejante monumento pulido durante siglos por los estoicos enanos.

Su firmeza, su fauna y flora únicas en toda Azeroth, el aire puro y fresco que inunda los pulmones de los viajeros*1...
Pero en este momento, Weldin Cablelargo sólo pensaba que era un sitio donde hacía un frío de cojones.


Y en una de las colinas de Khaz'Modan, de la cual emana un humo verduzco y posiblemente más denso que una nube de alquitrán, encontramos Gnomeregan, ciudad tecnológica, ciudad de Gnomos, ciudad que es más fácil de encontrar por el olfato que por la vista y ciudad de la cual está huyendo Weldin Cablelargo.

Para Wendin todo empezó a venirse abajo cuando, hace unos meses, en las paredes de Gnomeregan, comenzaron a aparecer extrañas grietas, las cuales parecían conducir a inhóspitas grutas. Dichas grutas parecían haber sido creadas, literalmente, a mordiscos. Y en ellas habitaban los violentos Troggs...
Estas criaturas vagamente humanoides tenían más dientes que pelos en el cuerpo (y no eran precisamente criaturas conocidas por su escaso vello corporal, realmente los Troggs se asemejaban a simios). Su escasa inteligencia era compensada por un exceso de músculo y una gruesa piel que les convertían en unos rivales más duros que los cojones de un Tauren.
Por desgracia, en capacidades físicas, los Gnomos venían a ser a los Troggs lo que un peluche de trapo a un instrumento de tortura con muchas cuchillas.
Tras una invasión por parte de los Troggs, la cual los habitantes de Gnomeregan rechazaron a duras penas gracias a su tecnología, los gnomos decidieron abrir las válvulas de todos los depósitos de materiales radiactivos. Dicha acción, realizada al son del grito de guerra gnomo*2, condeno a la pequeña raza a abandonar su ciudad, pues aunque los Troggs sufrieron grandes bajas, la ciudad se tornó inhabitable para sus habitantes. Además se sabía que muchos Troggs habían sobrevivido a la radiación, muchos gnomos afirman que los enemigos que habían sobrevivido a aquel ataque, es que tenían la misma higiene que, más o menos, un hongo carroñero.

Todavía quedaban supervivientes en Gnomeregan, Weldin Cablelargo era uno de ellos y se encontraba camino de la ciudad enana de Ironforge, dispuesto a reunirse con sus hermanos supervivientes en la pequeña ciudad que habían fundado en el interior de Ironforge, la amistad de los enanos con los gnomos permitió a estos encontrar un nuevo y caluroso hogar...

Pero el camino de Gnomeregan a Ironforge no era seguro para un pequeño gnomo, pues Troggs, Trols, bestias salvajes y vendedores de oro acechaban cada rincón de aquellos blancos páramos. Necesitaba un grupo de aventureros que compartiera su viaje hasta su destino.
Y parecía ser que Santa Bujía estaba del lado de Weldin, pues un grupo de aventureros formado por dos enanos y una humana se encontraban por aquel lugar, parecía ser que uno de los enanos marcaba el ritmo del grupo, el cual a duras penas seguía sus pasos.
Oye Trofnom, ¿queda mucho para llegar a la puta mina o qué? -preguntó el enano que seguía al primero.
Naaah, ya debe estar cerca, puedo olerla. Y como sigas quejandote Gröim, vas a tener que disparar tus jodidos calzoncillos...-respondió el enano que llevaba la marcha.
Al menos haría más daño que tu munición, cada vez racaneas más en materiales... -farfulló Gröim
Trofnom explotó- ¡Porque no me dejas picar las minas agusto, maldito hijo de ogra!
Aaah...
-la humana suspiró- Si ya me lo dijo mi madre, "Taisha, no formes un grupo con enanos, te harán recorrer kilómetros con tal de encontrar un triste pedazo de cobre..."
¡Pero si tú siempre recoges hasta los calcetines de nuestros enemigos! -gritaron los enanos al unisono. La humana se sonrojó levemente e hizo como si no hubiera escuchado aquello.

Weldin miró de nuevo su ciudad arrasada por bestiales cavernícolas y sumergida en la radiación mortal...tal vez volver dentro y esperar una muerte horripilante no fuera mala idea al fin y al cabo. Podría ser peor, podía necesitar ayuda de ese grupo...

Continuará...


*1: O al menos para aquellos viajeros que disponían de pulmones...
*2: El cual viene a ser: "Ya está hecho. Ahora a ver que pasa..."

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viernes, 16 de febrero de 2007

Diario de Chem Stormstout

Día 51 del año del Murciélago Frugívoro:

Eramos ricos. Eramos muy ricos.

Realmente desde el punto de vista de un aventurero corriente, que valoraba el costo de los equipos mágicos, armas, armaduras, etc...poseíamos la misma riqueza, más o menos, que un arbusto reseco. Pero para alguien como yo, que valoraba la vida en cuantos litros de cerveza podía meterse entre pecho y espalda, aquello era una auténtica fortuna.


Tras hacer el reparto del tesoro que acabábamos de encontrarnos*1, decidimos indagar de donde venían aquellos Gnolls. Suponíamos que habían vendido el cargamento enano, y aquello significaba que no solo encontraríamos el cargamento, sino unos mercaderes sin escrúpulos que nadie echaría en falta (y que posiblemente tenían más oro del que podríamos contar).


Día 52 del año del Murciélago Frugívoro:

Por fin hemos llegado al final del camino, parece que los mercaderes que nos esperábamos encuentran las lúgubres cavernas un sitio muy acojedor para hacer negocios con hombres-hiena. Deben ser unas personas (o no) encantadoras (o no).
Observamos como cerca de la entrada de la cueva hay dos tiendas de tela, son ese tipo de tiendas que dicen del propietario "Me alegra que estés cómodo, pero intenta engañarme y verás que se esconde en la cueva que tenemos detrás.".

Tras jugarnos a los dados (compré unos al ver que el sistema del "Piedra, papel y tijeras" no me acababa de convencer) a quien le tocaba acercarse, nuestra exploradora se fue a la zona de la cueva y comprobó como no había nadie en las tiendas. Teníamos vía libre para acercarnos sin miedo a que nos disparara un virotazo una silla o un melón, era una mejora sustancial respecto a otras misiones realizadas.

Nos acerquemos con cautela al pequeño campamento, pronto pudimos observar un gong en la entrada, tras discutir varios minutos que hacer decidimos que haríamos lo más estúpido: tocar el gong y que saliera lo que tendría que salir y luego ya veríamos si tendríamos que correr*2.
Nuestra exploradora decidió que podría ser buena idea esperar fuera y simular ser comerciante, así cogeríamos a lo que tuviera que salir desprevenido.

La humana golpeó el gong y esperó con el arco escondido en la espalda con una sonrisa complaciente, parecía que tenía un tic que le obligaban a sonreír de aquella manera cuando tenía miedo. Cuando vio salir a varios enanos de piel oscura, ojos rojos y voz grave armados con pesadas armaduras metálicas y hachas tan afiladas que podían afeitarse con ellas*3, puso tal sonrisa que pareció que la mitad superior de la cabeza se le fuera a caer.

Por fortuna consiguió comenzar una conversación con aquella extraña variante de enano*4 y tras realizar una discreta señal (que consistió en disparar un flechazo a bocajarro a la cabeza del enano líder) acudimos en su ayuda. Por suerte eramos más y la cosa no duró mucho, estoy orgulloso de pertenecer a este equipo (exceptuando los momentos en los que robamos, extorsionamos y mentimos, pero a todo se acostumbra uno...).

Tras terminar el combate, escuchemos unas voces venir del interior, parecía que un par de decenas de enanos querían intercambiar opiniones sobre nuestros métodos respectivos de comercio y nuestro mago decidió mostrarles un buen ejemplo de inversión (comprar un pergamino de "Bola de fuego") y aquello acabó muy crepitoso y humeante, recuerdo que nuestro guerrero enano susurró algo como -"Me encanta el olor a enano oscuro chamuscado por la mañana. Huele a victoria.".

Rápidamente nos adentremos en las cuevas en busca de los materiales que los Gnolls les habían vendido y comprobar si se encontraban aquí los enanos que habían sido hechos prisioneros hace ya varios días. Si teníamos suerte todavía encontraríamos algún pedazo de barba.
No pudimos dar unos pocos pasos sin antes encontrarnos con una trampa que por poco hace que nuestra exploradora encogiera unos centímetros*5. Decidí atrasar un poco y coger el cuerpo de uno de los enanos fallecidos, pues leí en un libro que era eso lo que debía hacerse en aquellos casos*6.

Varias estacas, lanzas, chorros de fuego y fosos con pinchos después, lleguemos a una gran sala donde tuvimos que enviudar a varias enanas oscuras más, pero una voz nos sobresaltó -"¿Quien anda ahí y qué hacéis en mi reino?". Como gritar -"Hemos venido a mataros a todos y a robar vuestras posesiones."- quedaba muy poco heroico, decidimos atacar directamente sin responder...
...por cierto, cuando me dijeron que habían enanos eran más duros que el clavo de un ataúd, no me mentían...
Durante varios minutos nos pasemos golpeando aquel enano oscuro enlatado hasta que dejó de moverse. Vaciemos un par de cargadores de virotes sobre el cuerpo para mayor seguridad y cogimos una llave que portaba consigo. Era la hora de encontrar lo que habíamos venido a buscar...


*1-El tesoro se la había caido a nuestros enemigos...cuando todavía estaban en sus bolsillos.
*2-De todos era bien conocido que era mejor tener los problemas detrás que delante.
*3-Si es que alguna vez en su vida se habían afeitado.
*4-Se desconoce si la variante de enano oscuro consistía en enanos corrompidos por un poder demoniaco o simplemente de enanos con poca higiene. Este hecho sigue siendo un misterio en nuestros días.
*5-Los mismos que le medía la cabeza, para más exactitud.
*6-El libro se llamaba "Manual del vuen haventurero", escrito por el héroe bárbaro Thog. Según Thog el mejor método de desactivar una trampa consistía en un trasgo*7.
*7-Atado a un palo MUY largo.

Continuará....

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jueves, 15 de febrero de 2007

Anecdotas roleras

Bueno, visto el éxito obtenido con las anécdotas de nuestras partidas de rol (?) me dispongo a seguir charlando con la pared y comentar unas pocas de estas hilarantes situaciones que han ocurrido en nuestro grupo de juego.

Agáchense, relajen el culo y disfruten...


Este no, este no, est*prrrrf*:

En las etapas finales de nuestra campaña, el master tenía la costumbre de poner trampas tipo "tira-fortaleza-o-muere" hasta en la caja de cereales del desayuno, por un lado teníamos tales niveles que las tiradas de fortaleza las podíamos hacer A NO SER que sacáramos un 1 en un dado de 20 (o sea, un 5% por vez que tirábamos de palmarla, ¿a qué mola?). Considerando que nos 'encontrábamos casualmente' con unas 5 trampas diarias por cabeza, pues cada día podíamos morir varias veces. Una pocholada, ¿verdad?
Pues bien, imaginaos entonces la fortaleza del Señor del Mal TM, donde lleguemos a una habitación estilo Indiana Jones, donde las baldosas tenían trampas...la única diferencia entre una partida de Zirrotik (nuestro DM) y una película de este entrañable explorador es que, en los templos del DM son TODAS las baldosas las que tienen trampas :D Uno no podía aburrirse en aquella partida, vaya que no...
Pues bueno, como teníamos más cojones que el caballo de Espartero (y un arsenal de resurrecciones con patas que nos acompañaba), pues enviamos a nuestro explorador (Faramir) a que llegara al otro lado para ver si podía desactivar aquellas trampas de algún modo...
La habitación era bastante grande, por lo que Faramir se dio cuenta que eso implicaba muchas baldosas que pisar, así que iría dando saltos para reducir el número de baldosas activadas.
Y ahora que ya os habéis hecho la imagen mental de la situación, pues poned al amigo de los arbustos dando saltitos por la habitación y gritando "Huy" "Auch" "Casi" cada vez que pisaba una baldosa, el clímax de la situación vino cuando nuestro explorador falló la última tirada para saltar (a mejor tirada, más distancia saltada) y no llegó al otro extremo por unos milímetros...y como las desgracias nunca vienen solas, también falló su tirada de fortaleza. La imagen que vimos fue la de un explorador implosionando (como explotar, pero hacia dentro, una rayada muy gorda...) y terminar con un húmedo *PLOP*.
Y recordad chicos, no lo intentéis en casa.


Echame una zarpa:

Dirigía alegremente una partida (sí, yo también hago de DM cuando me dejan) cuando mis aventureros llegaron a una habitación protegida por sellos mágicos (cada sello contenía un conjuro aleatorio), cómo no tenían ningún medio para desactivarlos el explorador (¿deja-vu?) decidió ir el primero...
Los dados rodaron sobre la mesa y el conjuro que le correspondió al pobre fue "Umbral", un conjuro muy bruto que crea un portal entre dimensiones (del cual aparecen criaturas simpatiquillas y tal), dado que la criatura que tendría que aparecer tenía que ser aleatoria les hice lanzar una tirada porcentual (del 1 al 100, 1 significaba un bicho débil y 100 una bestia parda). Como podréis imaginar obtuvieron un 100 en los dados...
Dado que soy (un poquitín) compasivo les hice volver a tirar en vez de sacar directamente una criatura poderosa (si sacaban una tirada menor que 50 les podría sacar algo asequible a su nivel), pero como mis jugadores son tan majos como negros, sacaron un 95...aún recuerdo los ojos del jugador mirándome como diciendome -"¿Eso es malo? Eso es muy malo, ¿verdad? Oh, Dios mio, va a ser horrible...¡no quiero moriiiiiiiiiiiiiiih!"
Así que, ni corto ni perezoso, les describí como veían a su explorador ser atrapado por una zarpa de tamaño XXL que surgía de un portal, y entre gritos y súplicas su compañero desaparece para siempre jamas. Ninguno se quejó y la aventura prosiguió como si nada.


Y eso es todo por hoy, en breve una nueva entrega del "Diario de Chem Stormstout", esperadlo con ansia ;D

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jueves, 8 de febrero de 2007

D&D, freaks y otras cosas de untar

Hoy estoy más sentimental de lo habitual y por ello voy a hablaros de la historia de nuestro grupo de juego (podéis ir sentando el culo si os interesa, porque va para largo).


Todo comenzó hace ya unos 3 años, cuando un grupo burrianero de freaks comenzó a picarle el gusanillo del rol.
Todos habíamos hecho ya algún pinito en el tema con distintos juegos (aunque todos habíamos jugado alguna vez al menos a ESDLA), por lo que teníamos en común que nos gustaban los juegos ambientados en lo medieval (además de haber viciado todos al Baldur's Gate, que está basado en el mundillo del D&D y utiliza las reglas del AD&D).

El aburrimiento comenzaba a hacer mella en nosotros, unos se dedicaban a prostituirse en la carretera, otros gritaban a las palomas y los peores se dedicaban a mascar piedras. Por suerte un llegó a las manos de algunos burrianeros distintos manuales del D&D 3.0 y eso comenzó a picar de nuevo en el gusanillo de los roleros de la ciudad, que comenzaron a preguntar a sus amistades sobre aquel juego.
Y como Diox los cría y ellos se juntan, un nutrido grupo de jugadores comenzó una campaña del D&D dirigida por Zirrotik (leyenda de master donde las halla). Aquellos días se forjaron peculiares amistades al ritmo de dado d20: habían nacido los freaks.

Aquella primera campaña fue muy enriquecedora, servidor estuvo un año leyendo manuales a pares, otros buscando el personaje 'perfecto', otros buscando armaduras más gruesas y otros pisando las trampas. La partida comenzó muy bien, era la típica partida en la que los héroes deben derrotar a criaturas malvadas y políticos corruptos que amenazan con urbanizar la costa levantina. Poco a poco fue degenerando a causa de un elemento X, que forzó la creación de personajes especializados (pícaros que abrían las cerraduras a silbidos, bárbaros que subían cascadas a nado, clérigos capaces de hacer 10 Resurreciones/seg, guerreros capaces de ganar en un pulso a He-man...).
Lleguemos a nivel 30 (niveles épicos) y destruimos al Señor del Mal TM acompañados por un paladín (creación por cortesía del DM) que repartía unas leches del copón bendito. Gracias a aquella partida durante medio año eramos incapaces de jugar con personajes por debajo del nivel 10 (sight...), pero nos dejó un buen sabor de boca que tardaremos en olvidar. Aunque es triste ver como una campaña tan bien montada se reducía a: Teletransporte a tal sitio -> Matamos el bicho -> Cogemos tesoro, pero esto fue por nuestra culpa.

A continuación describiré brevemente a los jugadores, causas de la destrucción de la partida y comentaré algunos momentos dignos de recordar.

Jugadores:

* Pakho: La hechicera/archimaga Tyrande, su única función era buscar en los libros conjuros que ayudaran al grupo (los conjuros ofensivos eran totalmente INUTILES, pronto os explicaré el por que). En el combate final se dedicó a lanzar conjuros de Deseo hasta la saciedad.
* Faramir: El explorador Faramir, cuya ficha ha sido catalogada como la poseedora de más erratas en la historia del D&D. El cometido de este personaje era de trinchar a los enemigos con más de una docena de golpes por asalto y pasearse por encima de las trampas para desactivarlas (bueno, realmente para activarlas, pero así era él quien recibía el daño, el resto eramos demasiado cobardes).
* Trofnom: Si buscáis en una enciclopedia freak CA, saldrá la foto de este personaje. Magno, el Clérigo/Druida/Geomante el guía espiritual del grupo capaz de levantar nuestra moral (y lo más importante, nuestros cuerpos moribundos) durante los combates más difíciles, era muy motivador ver como el monstruo más bestia jamas visto por Faerün no podía atravesar las dos (sí, sí, estáis leyendo bien) armaduras de este personaje.
* AragornTFK: Este personaje era...bueno, era un personaje peculiar. Era una drow barda/danzarina sombría, en una partida normal SEGURO que hubiera sido MUY útil. En esta campaña se limitaba a darnos bonificadores de combate...
*Chromium: Apenas jugó un par de sesiones (y además intercaladas), pero recuerdo que manejaba un mago lanzador de conjuros (que cuando se lo hizo, era muy útil, durante los últimos niveles no hubiera podido ayudar mucho).
*Halcón: Más de lo mismo, jugó poco tiempo pero este al menos estuvo al final. Tenía un paladín que tiene el récord en la historia del D&D de haber recibido la ostia más dolorosa jamas imaginada (casi 2.000 de daño de un solo 'rayo'), contaré toda la anécdota más adelante.
*Elemento X: Fue 50% alma de la partida y 50% cáncer de la partida, me explicaré más adelante.


De miel a mierda en un paso:

Cuando lleguemos a nivel 12 uno de los jugadores (lo llamaré elemento X, por mantener su anonimato) en su eterna búsqueda del máximo exponente del dolor, se decidió crear el personaje más destructivo jamas visto. Tras terminar su ficha esa destrucción tenía un nombre: Sigfreid, el guerrero/bárbaro caótico.
¿Y cómo puede un personaje destruir una partida?, me preguntaréis, pues muy fácil:
a) Su nivel era tal que si se ponía al lado de un enemigo que nos superaba en todos los sentidos, lo despachaba de dos espadazos. Aquello forzó al master a sacar criaturas más potentes que ni de lejos el resto de jugadores podíamos afrontar.
b) Una de las peculiaridades de este personaje era que, si recibía algún tipo de daño (ej: picadura de abeja), entraba en una cólera furiosa de rabia, sangre y babas que arrasaba con todo lo que tenía a su alrededor (y por desgracia eramos nosotros los que solíamos estar cerca suyo). Por fortuna para elemento X aquello era un pequeño precio que podía permitirse...
Aquel personaje se demostró ser injugable, por lo que el DM obligó al jugador a hacerse uno nuevo, el siguiente era más grande y de color verde...¡OJO!, pero esté tenía un bonificador de +2 para resistir el frenesí (yu-pi).

Y por ello al final de la partida (niveles por encima del 20), lo único que importaba en la partida era hacer mucho daño, pues entre la magia que teníamos y el daño que hacía aquella mole de músculos con espadón, no necesitábamos rolear, solo rebuscar reglas para poder avanzar (se convirtió en una lucha DM/jugadores para ver quien encontraba nuevas formas de matar, nosotros solíamos encontrar nuevas formas de hacerlo, el DM se limitó a multiplicar los atributos de los enemigos x10).

Y esta es la forma de acabar con una campaña, a continuación algunas anécdotas:


Anécdotas (o como convertir a un paladín en un montón de cenizas en 0.6 segundos):

Tombavaques:
Hay que recordar en este punto que el nivel de alcohol en la sangre de algunos de los miembros de la partida (entre ellos el DM) superaba con creces la tasa de alcohol de un chupito de tequila con proporciones humanoides. Aquello dio al DM pie para crear una bebida que ni Sauron podría soportarla: el temido tombavaques...
Un trago de aquel brebaje (por llamarlo de algún modo) obligaba a los jugadores a superar una tirada de fortaleza (TODOS los NPC's lo bebían sin dificultad, para nuestra vergüenza). Si superabas la tirada de fortaleza te dejaba casi K.O., si no la superabas te quedabas inconsciente y te dedicabas a defecarte encima y a llenar la zona de vómitos hidro-propulsados y si sacabas una pifia, podías morir (encantador, ¿verdad?). Pues no se como se las arreglaba el DM que siempre acabábamos poniéndonos ciegos de aquella mierda, locuras de juventud...

Un teletransporte peligroso:
Nos encontrábamos el clérigo, un monje, la maquina-asesina y yo entrando en territorio enemigo. Llegó un punto que nos descubrieron unos enemigos poco amigables, y decidimos que morir p'a na es tontería, por lo que utilicé un teletransporte y nos larguemos de ahí.
Hasta ahora todo es normal, pero cuando uno es desgraciado hasta con los cojones se tropieza: resulta que el teletransporte tiene un % de 'fallar', lo que simplemente implica un daño mínimo (de 1 a 6 puntos de daño) y aparecer a unos pocos metros del lugar donde querías aparecer.
Pues bien, el teletransporte falló por unos metros y todos recibimos unos puntos de daño irrisorios, pero no contemos que nos acompañaba la maquina-asesina, que se vio obligado a pasar una tirada para resistir el instinto asesino que le había provocado aquel teletransporte fallido...
Como todos habréis imaginado, el susodicho bárbaro falló la tirada y tras dar un grito de guerra que nos hizo hasta la permanente, dio UN mandoblazo al monje (el clérigo y yo nos habíamos tirado un conjuro de invisibilidad, por desgracia para el monje). Hubiera podido sobrevivir al golpe si no fuera porque el golpe fue un CRÍTICO (daño x2), lo que convirtió al monje en dos pedazos de monje. Fue una existencia efímera...

El paladín que hizo *SPLOCH*:
Durante el asalto final al Señor del Mal TM, nos introducimos en su base de operaciones al estilo Commandos, ¿porqué hicimos esto y no fuimos a saco como siempre? pues porque había un ojo tipo Sauron que cuando detectaba movimiento lanzaba un rayo que hacía 365D6 (de 365 a 2010 puntos de daño, más que suficiente para matarnos sin sentir dolor, muy generoso por parte del DM...).
Pues tras introducirnos por un subterráneo, nos encontramos una trampilla que no sabíamos a donde llevaba, así que le dijimos al paladín que la abriera él, que para algo tenía más vida que nosotros (unos 700 puntos, lo cual es una burrada) y, por que no decirlo, porque era el más valiente (coño, que para algo era un paladín).
Pues bien, tal como abrió la trampilla EXPLOTÓ delante nuestro (sí, al estilo de los malos de los Power Rangers), fue la explosión más húmeda que escuchamos en nuestras vidas.
El explorador se dio prisa en cerrar la trampilla, porque nos dimos cuenta que nos habíamos puesto justo delante (aunque a una buena distancia) de el ojo lanzador de rayos (el cual le hizo 2.010 puntos de daño). Creo que aún están recogiendo los trozos...


Y bueno, ya me he cansado de escribir, tal vez ponga más anécdotas en un futuro, pero por el momento os dejo que digiráis esto :)

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lunes, 5 de febrero de 2007

Diario de Chem Stormstout

Día 44 del año del Murciélago Frugívoro:

Mis compañeros ya se han llevado hasta los dientes de oro de nuestros enemigos. No han querido desollar sus cuerpos y vender sus pieles porque el olor a pelo podrido les acompañará todo el camino, pero dicen que comienzan a estar acostumbrados desde la última incorporación al grupo. Me pregunto si se refieren a mí o al enano, pues ambos tenemos más o menos la misma cantidad de pelo en el cuerpo.

Tras comprobar que en el campamento Gnoll no hay rastro de la carreta o los prisioneros enanos, nos tomamos un descanso. En ese momento nuestra pionera se acerca mientras se levanta los pantalones a toda prisa -"He encontrado un rastro de carreta mientras...eh...contemplaba la naturaleza."*1- nos disponemos a seguir el rastro con la esperanza de alcanzar la carreta que veníamos buscando. Tal vez aún podamos concluir la misión con éxito.


Día 46 del año del Murciélago Frugívoro:

Llevamos ya varios días siguiendo el rastro de aquella carreta. Nuestra pionera encabeza la marcha seguida por los dos elfos. El enano y yo seguimos el ritmo tan rápido como nuestros cuerpos los permiten, comento a mi forzudo compañero que un modo de aligerar peso es vaciar mi reservas de bebida y este asiente con una sonrisa de oreja a oreja*2. Por fin alguien en el grupo que escucha mis sugerencias.


Día 47 del año del Murciélago Frugívoro:


Estamos cansados.

Día 48 del año del Murciélago Frugívoro:


Estamos muy cansados.


Día 49 del año del Murciélago Frugívoro:


Estamos más cansados aún. Quiero ir a mi casa.


Día 50 del año del Murciélago Frugívoro:


Por unanimidad decidimos que la exploradora y el druida pueden marchar con más velocidad sin tener al resto del grupo detrás suplicando una muerte que implique menos sufrimiento y dolor del que estábamos sufriendo. Así pues el mago, el enano y yo nos quedemos detrás marchando a un ritmo más aceptable para nuestra condición física*3.


Día 51 del año del Murciélago Frugívoro:

Vemos a nuestros compañeros venir hacia nosotros inquietos, parece que los gnolls a los que estamos siguiendo se dirigen hacia nuestra posición portando consigo una carreta. Deben haber llegado a algún campamento aliado y ahora deben querer volver al campamento que arrasemos hace ya casi una semana. Pues se van a llevar la sorpresa de su vida (bueno, de lo que les queda de vida, al menos).

Decidimos trepar unos árboles bastante frondosos y preparar una buena emboscada. El enano parece mostrarse reticente a trepar algo con más armadura que él y decide quedarse en contacto con la tierra que le vio nacer. El druida opina que no estará mejor protegido que con 200 libras de carne de enano, por lo que se quedará a su lado*4.

Media hora más tarde aparecen los gnolls (ya era hora, me comenzaba a clavar una rama en mi trasero y la molestia ya era insoportable), observo aterrorizado como la mayoría van armados con ballestas y un gritito ahogado sube a mi garganta. Por suerte me da tiempo a pellizcarme un huevo, es un dolor es más soportable y ello me permite seguir en silencio.

Una vez los gnolls quedan en medio de nuestra emboscada, nuestra pionera comienza disparando al gnoll de mayor tamaño*5, el cual muere instantáneamente. Inmediatamente comenzamos a dispara a diestro y siniestro, lo último que pasó por la mente de los gnolls fueron nuestros virotes.
El follaje del árbol me protege de los disparos de mis enemigos, cuando termine todo esto pienso ahijar el árbol y comprarle una parcela de varias millas para el solo. Quiero casarme con el árbol, quiero besarlo y tener hijos con él*6.


Tras un minuto repleto de disparos y ladridos lastimeros, ganamos el combate. Ha sido tan fácil que tenemos mucho miedo.
Nos aproximamos a la carreta y el enano nos informa que no es la que les habían robado. Extrañados, quitamos la tela que cubría el contenido del carro y comprobamos que ocultaba un gran cofre, todos los miembros del grupo sonreímos al unisono. El enano y yo pensamos en voz alta al unisono -"¿Cuanta cerveza podré comprar con mi parte?"- creo que nos llevaremos bien.


*1: Tras pisar algo blando y húmedo cuando comenzaron a seguir el rastro, Chem recordó aquellas palabras...deseaba de todo corazón haber pisado algún animal muerto.
*2: Tras varios litros de alcohol en sus venas, se dieron cuenta del inconveniente de aquella idea. El flato reducía su velocidad de movimiento y el camino parecía tener más curvas y desniveles de los que conseguían recordar.
*3: El ritmo más adecuado consistió en paseos de 30 minutos acompañados con paradas de una hora con almuerzo y bebida de por medio. Y desde luego no faltaban las siestas, sería un desastre que la comida sentara mal por falta de descanso.
*4: El lado era, más concretamente, el que dejaba al enano entre él y los enemigos.
*5: Desde el inicio de los tiempos, el líder siempre ha sido una copia de sus secuaces de un tamaño mayor. Esto ha sido siempre así y así será por siempre. Punto.
*6: Finalmente el árbol me dijo que no buscaba nada serio, que acababa de salir de una relación difícil y me dijo que me quería, pero solo como amigo. Son todos unas putas sin corazón.

Continuara...

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miércoles, 24 de enero de 2007

Actualización en el diaro de Chem Stormstout

Hola, soy Chem, vuestro panda alcoholico favorito :)

Quiero deciros que nuestro super-mega-gran amigo Pakho ha actualizado mi sección, y ahora podréis acceder a los comentarios (los *1, *2, *3, etc...) directamente haciendo click en el numerito correspondiente º0º que se ha enterado que sois unos vagos redomados.
Además podréis volver al párrafo que estabais leyendo haciendo de nuevo click sobre el numerito que le correspondía.

Por último avisaros: Si usáis este sistema (usease, si usáis los enlaces) , dejaréis de estar en la 'página principal' del Blog, es un pequeño coste a cambio que este sistema no de fallos en las entradas más antiguas (las cuales no serán cambiadas por pereza pura y dura, los cambios se han realizado a partir de la entrada más reciente).

Un saludito a mis amigos etílicos más fieles. Seguid así y seréis gente de bien en el futuro (un futuro muy lejano, eso sí).

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martes, 23 de enero de 2007

Diario de Chem Stormstout

Día 35 del año del Murciélago Frugívoro:

Tras varios días de descanso en Stormwind por fin se nos asignó nuestra próxima misión, ¡íbamos a ir a Ironforge, tierra de los enanos Bronzebeard! Estoy tan ilusionado que a mi lado a mis amigos parece no alegrarles esta misión.

Según nos ha contado nuestro superior, un cargamento muy valioso ha partido desde tierras del sur, pero hace tres días que debería haber hecho escala en un pueblo cercano de la capital y parece ser que no ha sido así. Nuestra misión es averiguar que ha ocurrido y proteger el cargamento -"Recordad que ese cargamento vale mucho más que unos inútiles como vosotros."- añadió antes de que partiéramos. Se nota que se preocupa por nosotros.


Día 38 del año del Murciélago Frugívoro:

Tras dos jornadas de viaje, llegamos a la ciudad donde debería haber llegado el cargamento. Tras preguntar la ruta de dicho cargamento nos dirigimos al sur, para intentar averiguar el motivo del retraso.
Finalmente hemos decidido utilizar las habilidades de nuestra pionera para dicha tarea, aunque sigo pensando que mi idea de buscar por los bares más cercanos no es tan descabellada...

Unos días después, nuestra pionera descubre rastros de una batalla, ¡demonios, creo que hemos llegado demasiado tarde!. Nos acercamos con presteza al lugar de la batalla y vemos varios cuerpos desparramados por el suelo, parecen estar enfermos por exceso de hierro. Sin duda son los miembros de la caravana que llevaba el cargamento, nunca he visto tantos enanos muertos, debe haber sido una emboscada de gran calibre o una manada de comadrejas infernales*1.

Mis amigos se apresuran en comprobar el estado de los cuerpos*2, pero pronto nos encontramos con algo peculiar: una armadura abandonada. El primero en preguntar fue nuestro curandero -"¿Qué hace aquí una armadura?"- inmediatamente le respondí -"Creo que hay un enano dentro."- nuestro mago me miró extrañado -"¿Y tú cómo lo sabes?"- me preguntó -"Bueno."- respondí -"Ningún enano deja su armadura detrás ni siquiera cuando esta muerto...además creo que las armaduras no tienen barba."- dije cogiendo unos mechones de cabello que surgían de entre todo aquel metal.

Los intentos de nuestro curandero para recuperar al enano fueron imprescindibles, pero aquel guerrero no parecía poder levantarse. Suerte que una jarra de mi mejor cerveza le hizo recuperar la energía*3, me alegro que por fin alguien aprecie mi trabajo.


Día 41 del año del Murciélago Frugívoro:

Llevamos al enano moribundo a la ciudad donde debía haber llegado el cargamento, según nos contó nuestro nuevo amigo un grupo de Gnolls les tendieron una emboscada y se llevaron el cargamento y a algunos de sus amigos. Espero que nos Gnolls no intenten comérselos, no hay nada peor que encontrarse un pelo en la comida*4.

Decidimos descansar un día en la taberna de la ciudad y partir todos juntos al campamento Gnolls donde debe estar el cargamento, así que tras una buena cena en la cual no faltan mis 10 litros de cerveza, me arrastro a mi habitación dejando atrás un charco de babas. No hay mejor modo de terminar el día.


Día 44 del año del Murciélago Frugívoro:

Llegamos al bosque donde en teoría los Gnolls llevaron la carreta, cuando nos internamos en el frondoso bosque rezo para que nuestros enemigos no nos hagan ninguna emboscada con ballestas. Que inocente puede llegar a ser uno, ¿verdad?

Un virote se clava a los pies de nuestra pionera, cuatro Gnolls armados con ballestas y encaramados en unos árboles nos han tendido una emboscada. Sabiendo lo que puede ocurrir no perdemos el tiempo y nuestro mago da una lección rápida de magia arcana*7 a uno de nuestros enemigos y el resto abatimos a otros dos ballesteros. El último superviviente no sabía muy bien que hacer, así que subí al árbol y le enseñé una sonrisa llena de dientes mientras sacaba mis garras para aclararle las ideas. Creo que funciono, pues no ofreció resistencia y pudimos interrogarle.

Preguntemos a aquella bestia lo más importante de todo -"¿QUIEN DEMONIOS OS VENDE LAS BALLESTAS?"- tras varias palizas sin obtener muchas más respuestas que lastimeros gemidos decidimos seguir avanzando. Aquel Gnoll tenía unos ojos demasiado tiernos como para matarlo, tengo que aprender a hacer esa mirada de cachorrillo...

Avanzamos un par de horas hasta llegar a un gran claro en el bosque, las tiendas de campaña nos indican que debe ser un campamento, el olor nos indica que debe ser Gnoll. Nuestra pionera nos distribuye para la posible batalla mientras prende fuego en una de sus flechas -"¿Qué haces?"- le preguntamos -"Voy a prender fuego a la tienda más grande, he oído que es lo que hacen los héroes cuando llegan a un campamento enemigo."- tras recordar que podían haber enanos prisioneros intentamos avisar a nuestra compañera, la cual nos miraba con cara extrañada mientras la flecha incendiara silbaba alegremente hasta clavarse en una de las tiendas. Genial, si habían enanos estamos muertos, pues el alcohol de su cuerpo hará combustión y todo el bosque a un kilómetro a la redonda será calcinado.

Los ladridos comienzan a sucederse, y vemos a los Gnolls salir a ver quien ha sido el amable caballero que ha prendido su hogar, que le iban a cortar las pelotas con alegría y desparpajo. Menos mal que nuestra pionera es una mujer, de la que se ha librado. La batalla se hace larga, pero ganamos por desgaste*8.
Nos preguntamos donde podrían tener el tesoro aquellas criaturas, y deducimos que seguramente la tienda más grande, pues debe ser la del jefe. Inmediatamente nos quedamos mirando la tienda que está ardiendo y a la pionera alternativamente, la idea de humana a l'ast ronda nuestras mentes, pero mejor nos dedicamos a apagar el fuego...

Volvemos a jugarnos quien apaga el fuego a piedra, papel y tijeras. Me olvido de mi incapacidad para hacer algo distinto a papel y apago el fuego como buenamente puedo. Huelo a pelo quemado, pero consigo salvar de las llamas un cofre que tiene pinta de ser valioso. Al abrir el cofre veo que contiene otro cofre, que contiene otro cofre, que contiene otro cofre, que...comienzo a odiar esto de ser aventurero, pero finalmente encuentro un pequeño anillo con forma de garra dracónica. Veo a nuestro mago acercándose a mí con poco disimulo y decido esconder el anillo entre mi pelaje y hacerme el loco, solo los dioses sabrán que quiere hacer este depravado con nuestro tesoro.


*1: El segundo peor enemigo de los aventureros después de los posaderos con cuchillo jamonero y antes del campesino ex-paladín de nivel 20.
*2: El estado económico, por supuesto.
*3: Se conoce que la reacción de un enano con la bebida contiene más energía que un Tauren saltando a la comba.
*4: Realmente lo peor sería encontrarse una barba de enano en la comida*5.
*5: Con un enano detrás*6.
*6: Y el enano lleva un hacha.
*7: Concretamente el truco de convertir algo en un montoncito humeante de cenizas, un buen truco que merece ser visto de lejos (muy lejos).
*8: Finalmente las armas de los Gnolls se quedaron sin filo antes de hacer mella en la armadura de nuestro enano.


Continuara...

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domingo, 14 de enero de 2007

Diario de Chem Stormstout

Día 29 del año del Murciélago Frugívoro:

Durante el trayecto, al pasar por un pueblo, propuse a mis amigos comprar unos caballos de carga, pero parece ser que les salía más a cuenta pagarme un par de rondas en la taberna y no pude rechazar la oferta. Hay veces que me odio a mí mismo.
Finalmente llegamos al pueblo, por lo que por fin me quito las bridas y envío la carreta a donde nunca da el sol. Apenas siento mi espalda...creo que no me dolió tanto desde aquella sesión de acupuntura con aquel médico, el Dr. Parkinson creo que se llamaba.

Alquilamos unas habitaciones y me desplomo sobre el mullido lecho de la mía, me duele todo el cuerpo hasta cuando pestañeo. Cierro los parpados y comienzo a dormirme...
Tras unos minutos en la cama noto que algo me molesta y me arranco un virote que aún tenía clavado. Al hijo de osa parda que inventó las ballestas deberían colgarlo, y a su primo, el que las vende, también.


Día 30 del año del Murciélago Frugívoro:

Me despierto al fin, parece que ya no me duele tanto el cuerpo, y estoy seguro que una cerveza con bizcocho me alegrará la mañana. Sin pensarlo dos veces bajo al piso inferior dando pequeños saltitos de alegría por la escalera, tengo la sensación de que hoy va a ser un día estupendo.

Tras el desayuno veo como mis compañeros entran en la posada y les invito a acompañarme en la mesa. Tras rechazar mi oferta con un corte de mangas, me fijo en que nuestra pionera tiene más mala cara de lo habitual, tras preguntarle me ha explicado que le ofrecían por una gema que encontró en las minas 1.200 piezas de oro, pero ella quería 1.250 y se ha negado en rotundo a venderla por menos. Esto en si mismo no sería motivo de enfado si no fuera porque normalmente esa gema se vende por 600 en el mercado, esto me recuerda que mi padre me decía que las mujeres, las joyas y los mercados son una mezcla más peligrosa que un trasgo con un barril de pólvora*1.

Una vez mis amigos están listos para pedir nuestra recompensa por el éxito de la misión, nos dirigimos hacia la posada donde se alojaba nuestro superior, que comienza a gruñir con solo vernos, me pregunto como pueden caber tantos insultos en algo tan pequeño.
Tras recibir la recompensa hago un calculo aproximado: vendiendo la plata que conseguimos en las minas y con la recompensa que nos ofrece no cubrimos siquiera el gasto en vendas, pero su valor simbólico es importante, algo es algo. Por desgracia mis amigos no opinan lo mismo y deciden comentar su punto de vista apoyados por varios "Hijo de rata barbuda", "Maldito tacaño" y un arco, finalmente el punto de vista de nuestro superior*2 se impone y decidimos que la recompensa está a la altura de la misión.

Con el corazón lleno y el bolsillo vacío, decidimos marchar de nuevo a Stormwind, donde se nos asignará la próxima misión y podremos comprar provisiones. Me pregunto que aventura nos deparara el destino...



*1: De ahí la expresión: "Más vale trasgo volando que 100 vivitos y coleando"
*2: Su punto de vista medía un metro y medio, hacía "¡Pum!" y estaba cargado. Realmente era convincente.


Continuara...

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viernes, 12 de enero de 2007

Diario de Chem Stormstout

Día 26 del año del Murciélago Frugívoro:

Seguimos descendiendo por el túnel sin saber muy bien a donde nos llevará. Me fijo en nuestro compañero Mago, que porta consigo una capa coloreada que no habíamos visto antes, parece tenerle mucho cariño. -"¿De donde la has sacado?"- pregunto -"He hecho un truco de magia con los kobolds de antes."- me responde sin apartar la mirada de aquel objeto, como si de algún modo le hubiera hipnotizado.
Pregunto a mis compañeros y me comentan que los objetos mágicos (como aquella capa) es el café diario de nuestro amigo, supongo que debe ser como mi cerveza matutina, si me la quitan estaré todo el día con mala cara.

Finalmente, llegamos al final del túnel. La sala que vemos es enorme y está iluminada al tener una gran apertura en la parte superior, en el centro hay una laguna subterránea con una enorme estalagmita en el centro. El agua del lago se parece a la del rió donde limpio a mi anciano abuelo Shao Stormstout después de un baño, es de un color marrón oscuro y tiene un olor muy sospechoso.

Mientras la humana y yo miramos la zona, ocurre algo que no hubiera esperado nunca: no me disparan un virotazo, le disparan a mi compañera. Los dioses deben haberse apiadado de mi agujereada carne.
Una figura humanoide aparece en la parte superior de la estalagmita, le disparo (por variar un poco) con una de las ballestas que he cogido antes de mis enemigos obligándole a bajar de aquel lugar. Cuando baja observamos como nuestro enemigo es una mancha oscura, todo el grupo nos quedemos mirando a nuestra pionera, tal vez sea un familiar suyo.
Pues no, no era su familiar, y parece ser que la mancha oscura nos prefiere más bien muertos. Como ya nos ha intentado matar mucha gente para llegar hasta aquí decidimos que no es aconsejable morirse y nos preparamos para la lucha.

La mancha oscura parece conocer bien nuestro punto débil: ha invocado unas comadrejas infernales. Así pues, mientras intentamos en vano eliminar a nuestro enemigo las comadrejas saltan al cuello de la humana y a mi costado, la sensación es como la de tener garrapatas de medio metro mordiéndote.
La humana dispara unas pocas veces hacia la mancha hasta que cae inconsciente bajo el ataque del depredador más mortífero que la naturaleza ha conocido. Por otro lado, las comadrejas que me están atacando parecen haberse emborrachado al morder mi carne, por lo que el curandero puede quitármelas de encima con facilidad. Aún con ello caigo inconsciente y tengo otra visión...

Veo la figura de mi maestro, pero distorsionada de la realidad, parece que se ha hecho unas extrañas trenzas con el pelaje de su cabeza, lleva un gorro redondo y de colores chillones y una camiseta que pone "I Love Bob Marley". Veo como las extrañas plantas que antes mascaba las mezcla con unas hierbas marrones y las mete en una especie de tubito de papel. Una extraña música tranquilizadora suena mientras mi maestro, con los ojos perdidos, me habla en nuestro idioma natal.
¿Chocholoco Takataka?
¿Qué ocurre, mi estimado alumno?
Kawazaki mitsubishi
Pues que me pegan...
¿Naruto Horatoratora?
¿Y quien te ataca?
Chino cudeiro, Pikachu
Todo lo que encuentro en mi camino, sensei
Miyamoto godzilla, Mazinger
Pues arreales tú también, que pareces tonto
Sasuke Chichoterremoto Arroztresdelicias Akira Gokuuuuu
Fale
Bi güarter mai friend
Que los dioses te acompañen en tu camino y al salir cuidado con el elefante rosa
Ale, hasta luego Lucas
Sí maestro, gracias por compartir su sabiduría

Despierto finalmente para ver como el sanador saca de la mancha oscura a la humana, supongo que habrá curado mis heridas y ahora se dispone a estabilizar a nuestra compañera. Mientras el mago dispara a la mancha oscura a ciegas, confiando en acertar al menos una vez y seguir disparando en dirección donde haya escuchado el "¡Ay!", por desgracia parece que no hay suerte y nuestro enemigo nos gana terreno...hasta que escuchamos una especie de explosión y luego el sonido de un cuerpo al caer al suelo, parece que lo que había dentro de la mancha oscura ha pasado a mejor vida.

Se acerca a nosotros un enano que lleva consigo un trabuco que aún está humeante, cuando lo vemos de cerca comprobamos que es el instructor que nos había encomendado esta misión. Sus palabras están llenas del cariño de aquel momento -"Si ya sabía yo que no podía confiar esta misión a unos inútiles como vosotros."- son las palabras más dulces y amables que he escuchado en todo el día*1.
Mientras cambiamos impresiones con nuestro instructor, el Sanador saca de la mancha oscura un orco totalmente desnudo, parece que no portaba consigo nada de valor (extrañamente los bolsillos del elfo oscuro estaban mucho más llenos de lo habitual). Parece ser que nos tendremos que conformar con la recompensa que nos den por cumplir la misión.

Finalmente salimos de la cueva con un par de carretas llenas de piedras plateadas, que por la cara con las que miraba el enano debían de ser valiosas. Me atan una cuerda a mis hombros y caminando a cuatro patas arrastro una de las carreta como buenamente puedo -"Hay que sacrificarse por el grupo."- me dicen mientras dejan sus equipajes en la carreta...

En fin, solo son tres días de viaje hasta el pueblo...

*1: Realmente la cosa más dulce que había escuchado era el "¡Pum!" de la escopeta que había matado al orco que les estaba destrozando.

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martes, 9 de enero de 2007

Diario de Chem Stormstout

Día 25 del año del Murciélago Frugívoro:

Me encuentro tumbado en el suelo, esperando que los vendajes de emergencia de nuestro curandero hagan efecto, creo que es un buen momento para evaluar la situación:
He recibido bastantes virotazos como para tumbar a un dragón adulto y posiblemente aún queden kobolds en las cuevas con más ballestas con virotes tierra-aire-panda. La opción de morirme tranquilamente en el suelo no era tan poco apetecible, a fin de cuentas.
Una vez recuperado, decidí aprovechar la perdida de sangre para dar un buen trago de mi mejor licor, así el pelotazo me hará mayor efecto. Volví a caer inconsciente, tengo la sensación de estar más tiempo tumbado que de pie.

Durante el trance etílico descubrí el secreto del disparo de los kobolds: cuanta más armadura y protección tuviera (y cuando estaba siendo atacados recuerdo haber utilizado el cuerpo sin vida de un enemigo como escudo) más fácil era que los virotes me acertaran. El motivo es que los enemigos disparaban donde veían pelo, no en la zona protegida: a más armadura, más se concentraban los disparos enemigos en mi carne.
Tras recuperarme del trance vi a mis compañeros alrededor de mi cuerpo, seguramente estaban muy preocupados, los pobres. Aunque juraría que mi bolsa de oro antes pesaba más...que extraño, debo haber ganado fuerza con este combate*1.


Día 26 del año del Murciélago Frugívoro:

Finalmente avanzamos por los túneles de la mina, buscando de algún modo el origen de la enfermedad que padece el pueblo, pues suponemos que dicha enfermedad está relacionada con la ausencia de mineros en el lugar. Durante el trayecto encontramos cuerpos humanoides sin vida, pero al no tener más botín para saquear que picos y palas, decidimos no prestarles mucha atención y seguimos adelante mientras nos preguntamos que habrá sido de los pobres trabajadores de las minas. Me encuentro al lado de un cuerpo una piedra plateada y me la guardo en mi mochila, creo que le voy cogiendo el truco a esto de ser aventurero.

Llegamos al final de la mina y encontramos una escalera de mano en la pared, comenzamos a recibir disparos desde el piso superior. Me tumbo en el suelo acurrucado como un ovillo y comienzo a gimotear -"Virotes no, las ballestas me odian. Virotes no, las ballestas me odian. No quiero ir al cole, mama. Virotes no..."-.
Tras recuperarme de mi estado de shock, se me ocurre ofrecer un poco de cerveza fresca a los kobolds, seguro que llevando tanto tiempo en las minas no la rechazan. Mis compañeros me miran raro y repentinamente la mancha negra que nos acompañaba comienza a coger forma humanoide, ahora la mancha negra es una humana pionera de nivel 2 de 18 de destreza, genial.

Los kobolds no parecen resistir la tentación de una buena cerveza fresca y bajan de su guarida con suspicacia, veo a mis amigos sacar sus armas para aprovechar la situación, pero les explico que a nadie que le guste mi cerveza puede ser realmente malo (lo cual me hace preguntar porque nadie de mi grupo ha querido probarla aún). Tras unas negociaciones muy espumosas les convencemos para que se vayan de las minas, pues parecen estar muy enfermos*2 y hay compañeros suyos encerrados en la despensa de las cocinas. Mis compañeros parece que hubieran preferido arrancarles las cabezas de encima de sus huesudos hombros, pero tendrán que tener paciencia: si puedo evitarlo no pienso combatir contra nada que pueda dispararme, no quiero morir aún.

Bajamos por las escaleras y comienza a subir un olor muy desagradable, como el Elfo Oscuro va el último descarto la opción que haya sido otro ataque flatulento, así pues la causa debe estar en las entrañas de la montaña.

...

Bueno, ¿quien no ha comido nunca un buen bol de arroz? Pues lo que vi abajo se asemejaba a eso, solo que en vez de un bol había un foso y en vez de estar lleno de arroz de estaba de señores muertos. Al menos ya sabemos donde están los mineros.
Tras decidir a piedra, papel y tijeras quien baja a registrar los cuerpos (no descartamos la opción de poder ganar un poco de oro de manera poco ilícita...), me toca a mí (parece que se han dado cuenta que con mis garras solo puedo hacer Papel en este juego), pero parece que no tendré que bajar: los mineros muertos se levantan y se acercan hacia nosotros gimoteando algo como "Cerebros".
Como supongo que tendrán la boca seca estarán pidiendo "Cerveza", así que me dispongo a prepararles una poca mientras mis compañeros afirman que ellos miraran la escena desde una distancia prudencial, algo así como 3.000 pies, y continúan avanzando. Decido seguirles, por lo que pueda ocurrir, ya les daré algo para beber a los mineros (y posiblemente algo para comer, que tenían cara de hambre*3) cuando encontremos el origen de la enfermedad. De momento tendrán que esperar.


*1: Chem se preguntaba si su nueva fuerza se debía a sus combates contra los kobolds o al hecho de cargar con un barril de cerveza de 10 libras durante varias jornadas de viaje.
*2: "El estornudo de un kobold" está catalogada como la 3º de las 10 cosas más desagradables de Azeroth, entre "Un orco hembra giñandote un ojo"*4 y "Una plasta de Kodo".
*3: Chem no sabía hasta aquel momento que "Estar en los huesos" fuera una expresión literal entre los humanos.
*4: Y posiblemente te guiñaría tu ojo, mejor no saber como lo hacen.

Continuara...

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jueves, 4 de enero de 2007

Diario de Chem Stormstout

Día 17 del año del Murciélago Frugívoro:

Hoy hemos emprendido el viaje hacia el Sur para llegar a Death Mines, con lo poco que me gusta el calor, además seguro que la humedad de las minas encrespa mi pelaje. Pero he de ser positivo, pronto podré ver a mis compañeros en acción y seguro que aprendo a ser un buen aventurero. Después de mirar el libro de plantas de mi maestro descubro que en esas cuevas crece una extraña variedad de hongo luminoso, seguro que puedo aprovecharlo para hacer un licor que brille en la oscuridad (aunque si tiene éxito las tabernas nocturnas parecerán una verbena...).

Durante el trayecto me familiarizo con el lenguaje humano, parece ser que cuando:
a) Estás molesto.
b) Un pájaro hace las necesidades sobre tu equipaje.
c) Comes algo que estuviera en mal estado.
Lo correcto es decir "Mecagónlaputa"
En cambio, para cualquier otra situación desagradable parece ser que lo correcto es decir "Mierda", "Coño" o "Joder"; pero parece que depende del estado anímico de quien lo dice. Que complicados son los humanos, con lo fácil que es decir -"Que el Emperador de Jade corte mi impura lengua y se la de de comer a las Carpas Doradas si vuelvo a beber más de la cuenta.". Esto de adaptarme al grupo va a ser más difícil de lo que pensaba.


Día 23 del año del Murciélago Frugívoro:

Tras varios días de viaje y muchos "Mecagónlaputa" más, hemos llegado a un pueblecito cercano a Death Mines, donde se supone que viven aquellos que trabajan en las minas. Por cierto, mis amigos han decidido ponerme el mote de Comida-de-emergencia y ahora parece que son más cariñosos conmigo, se nota que me hago de querer, al igual que pasaba con sensei.

Tras caminar durante varios minutos por el pueblo he supuesto que debe ser el día después de la celebración de algún tipo de festividad, pues no hay nadie en las calles. Recuerdo que en Pandaria después de la fiesta anual de la cosecha de la cebada, durante una semana no podemos salir de nuestras casas*1.

Finalmente el alcalde de la aldea aparece ante nosotros, parece estar bastante enfermo, por lo que mi idea del día de descanso no está desencaminada del todo.
Después de mirarnos, frotarse los ojos, volver a mirarnos, estornudar y volver a mirarnos con ojos de incredulidad (de nuevo deben ser mis ropajes), nos ha explicado que desde hace varias semanas padecen una extraña enfermedad para la que no hayan cura. Ya han perecido bastantes humanos por esa causa.

Le explicamos al alcalde que nosotros nos encargaremos de investigar todo lo ocurrido y encontrar a los mineros que han desaparecido (nadie ha querido escuchar mi teoría de las vacaciones, ¡así no hay quien colabore!). Juraría que cuando se alejaba, entre tosido y estornudo murmuraba algo de -"Menuda panda de tíos raros."- tras asegurarme que no había ninguna pariente del sexo opuesto por la zona ni ver a nadie extraño, he vuelto con mis compañeros. Los cuales estaban discutiendo sobre -"¿Cuanto-oro-podremos-extorsionar-a-estos-muertos-de-hambre?"-, no entiendo muy bien lo que quieren decir, y encima creo la mancha negra no deja de observarme...



Día 24 del año del Murciélago Frugívoro:

Partimos hacia las minas después de comernos casi toda la comida que quedaba en la posada donde nos alojemos gratis, he preguntado a mis amigos si eso era buena idea, pues el posadero estaba enfermo y aquello podía considerarse un abuso de su estado. Mis amigos me han tranquilizado al decirme que el posadero ya se apañaría, supongo que quieren decir que no se encontraba tan mal y que sabían a ciencia cierta que podría salir adelante con facilidad (aunque juraría que todos le vimos vomitar sangre y sollozar piedad mientras vaciábamos la despensa, pero el Elfo Nocturno es nuestro sanador y el sabe más que yo de esto).
Además el Sanador cogió todo el dinero que el posadero guardaba en el colchón para gastos, pero no se que gastos podemos tener en una mina...¿se tendrán que comprar los cascos en la entrada?

Una vez en las minas, un olor putrefacto comienza a invadir mis fosas nasales, por fortuna tan solo ha sido una ventosidad del Alto Elfo, apuesto que de cintura para abajo es más oscuro que nuestro Sanador. Por cierto, ¿os he dicho que nuestro Alto Elfo es un gran Mago?, ¡qué suerte he tenido con este grupo! ¡un mago de verdad! De momento me ha enseñado a como hacer desaparecer las cosas*2.

Tras varios minutos paseando por las minas, algo punzante se introduce en mi carne y grito de dolor. Mis amigos corren en dirección contraria a mi mientras gritan -"¡Al panda, que disparen al panda!"-, supongo que es una táctica de aventureros, así que grito lo mismo y me dirijo donde están ellos. Por la forma que me miran debo haber hecho algo mal, tal vez sea mi pronunciación.

Durante horas hay una lucha de cobardía entre los Kobolds que nos atacan y nosotros, parece que ganamos por mucha ventaja. El Sanador nos muestra una técnica de batalla que le ha costado muchos años desarrollar, la llama Defensa del Dragón- y consiste en realizar alguna acción, tirarse al suelo y arrastrarse como un gusano hasta un lugar seguro*3.


Día 25 del año del Murciélago Frugívoro:

Llevamos un día peleando contra unos Kobolds atrincherados en una cocina. He aceptado servir de distracción para los Kobolds porque mis amigos me han explicado que tras haber recibido varios disparos mi cuerpo contiene más virotes que los carcaj de los Kobolds que nos atacan, lo cual nos da ventaja. Me ha parecido lógico y lo he hecho, aunque me haya costado estar a las puertas de la muerte en 5 ocasiones seguidas. Por fortuna el Mago de nuestro grupo ha eliminado a nuestros enemigos con sus poderosos conjuros, el Sanador nos ha curado las heridas y la mancha negra ha emitido sonidos guturales, que suerte he tenido al ir a parar a este grupo.

Tras llegar a la cocina, entro el primero en aquella habitación y recibo otro disparo de ballesta, por lo que vuelvo a caer inconsciente mientras digo Mierda, todo momento es bueno para intentar integrarme.
De todos modos comienzo a estar cansado de recibir disparos, creo que la diana que mis compañeros me han pintado en el pelaje tiene parte de culpa, aunque como no quiero causar mala impresión no digo nada. Solo espero que no se me escape el alcohol por los agujeros que los virotes me han provocado, eso sí que no me haría ninguna gracia.

Una vez recuperado, abro la puerta de la despensa y me dispara un barril...comienzo a estar cansado de todo esto y vuelvo a decir Mierda.
Después de comprobar que los barriles no disparan y que realmente lo que había ocurrido es que habían Kobolds escondidos, cerramos la puerta y intentamos convencerles que abandonen las armas y se vayan pacíficamente. Las bestias se niegan a colaborar y como buenos aventureros que somos decidimos prender fuego a la despensa, por desgracia lo consiguen apagar y decidimos dejarles encerradas ahí dentro para que mueran de hambre. No se si nos hemos pasado, pero mis compañeros me han recordado los disparos y he pensado si no sería buena idea volver a prender fuego en la despensa.


*1: Al consistir la festividad de la cosecha de la cebada en beber hasta perder el conocimiento varias veces en un día, el primer emperador de Pandaria decidió que lo mejor era no salir de casa durante una semana. Estudios humanos afirman que más que por la salud de sus habitantes lo hizo para que no manchar el preciado mármol*4 que adorna las calles: el vómito de una criatura cuya dieta son hojas de bambú cuesta mucho de limpiar.
*2: Por supuesto que, para que el truco tenga resultado, las cosas deben ser ajenas.
*3: Más tarde fue re-bautizado como la Huida de la Babosa.
*4: Tras varios intentos con porcelana, los pandaren se dieron cuenta que poseer enormes garras en los pies era un autentico problema. Una cosa es que tu perro haga sus necesidades en la entrada de tu casa y otra muy distinta que te destrocen diariamente una acera que vale más oro que tu propia casa.


Continuara...

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